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Desde aproximadamente el año 3.300 a.C. los egipcios utilizaron el sistema jeroglífico como sistema de escritura. Este sistema se componía de ideogramas, signos consonánticos (simples, dobles, triples e incluso de cuatro o más consonantes) y determinantes (signos mudos que indicaban a qué familia conceptual pertenece una palabra). Este sistema se desarrolló más o menos a la vez que el sistema cuneiforme en Mesopotamia.

Con el paso del tiempo, la escritura jeroglífica fue usándose para fines cada vez más particulares, siendo sustituida parcialmente por la escritura hieratica, que no era más que una grafía abreviada de la escritura jeroglífica y que, además, permitía escribir con cálamo en los papiros. Más tarde, en sus últimas etapas, se emplea la escritura demótica, forma abreviada de la escritura hierática y que se empleó principalmente para fines económicos y literarios, quedando la hierática para fines religiosos.

Tras el fin del período de esplendor egipcio, la escritura jeroglífica quedó como uno más de los misterios de esta apasionante cultura, ya que los eruditos trataron de descifrar este sistema de escritura durante muchos siglos, pero con resultados infructuosos, permaneciendo hermético a cualquier intento de comprenderlo.

Sin embargo, el descubrimiento por parte de las tropas napoleónicas de la piedra Rosetta el 15 de Julio de 1799 en tierras egipcias dio un giro radical al estudio y comprensión de la escritura jeroglífica. Esta piedra disponía de una inscripción en tres leguas diferentes: griego, jeroglífico y demótico. Varios fueron los eruditos que estuvieron estudiando el contenido de esta piedra, pero uno de ellos fue el que se llevó la fama y el gato al agua: Jean Françoise Champollion. Durante 23 años trabajó para descifrar el contenido de aquella piedra; finalmente en 1.822 pudo publicar las traducciones completas de la inscripción trilingüe.

Las claves para el logro de su sensacional hallazgo le vinieron a Champollion por medio del desciframiento de dos nombres: Ptolomeo y Cleopatra. Desde entonces, la escritura jeroglífica dejó de ser un enigma y pudo ser descifrada.

La piedra Rosetta que permitió descifrar este tipo de escritura, se conserva desde 1.802 en el Museo Británico de Londres, pudiendo ser contemplada por todo aquél que haga una visita a este prestigioso museo.

Pues bien, no nos vendría nada mal una piedra Rosetta que nos permitiera descifrar las claves de las bolsas en situaciones como la actual, donde parece que nos encontramos con jeroglíficos todos los días.

Y es que, tras las alzas del final de la semana pasada y el cierre en positivo de la bolsa americana el viernes y de la japonesa hoy lunes, parecía que podíamos seguir con el rebote. Sin embargo, pronto nos hemos dado cuenta de que la cosa no era tan sencilla como parecía, y la cautela se manifestaba a la espera de conocerse los resultados de Lehman Brothers (uno de los bancos más afectados por los rumores sobre sus problemas en las últimas fechas), así como otros datos económicos en Estados Unidos.

Y entonces, tras la publicación de los resultados de Lehman Brothers (que estuvieron justo en línea con lo previsto, 5,14 dólares de pérdidas por acción, lo cual son unos resultados realmente espantosos), es cuando vino la debacle. A estos resultados se unió el mal dato de Empire State de la FED de Nueva York que quedó muy por debajo de los esperado, bajando hasta los -8,68, cuando se esperaba -2. Y si a esto le unimos un nuevo alza en el precio del petróleo, nos quedaba un cuadro desolador. Así lo entendieron las bolsas y comenzaron a caer con mucha fuerza. Sin embargo, en otras situaciones parecidas las bolsas reaccionaron de forma diferente. Por eso sería muy de agradecer el disponer de una piedra Rosetta para descifrar el jeroglífico.

El Dow Jones ha cerrado justo en la resistencia de los 12.275, aunque aún muy lejos de los 12.478 que se corresponden con el 38,2% de Fibonacci de la caída desde el doble techo de Mayo. Digamos que la situación no es crítica mientras se mantengan los 12.081, correspondientes a la pauta de suelo en pinzas que nos quedó entre el miércoles y jueves de la semana pasada. Pero para pensar que esto es algo más que un rebote, debería romperse ese nivel de los 12.478 que, además, coincide con la directriz bajista desde Octubre. Por ello, estaremos muy atentos a estos dos niveles, tanto por arriba como por abajo.


En cuanto al Dax alemán, vemos como el rebote se ha detenido hoy justo en la directriz bajista de resistencia que forma la cuña descendente de la que hemos hablado la semana pasada, y que hemos ajustado ligeramente. Si se rompiera esta cuña por arriba, la situación mejoraría considerablemente, dándonos una proyección de subida de al menos hasta los 7.124. Sin embargo, debe confirmarse rompiendo la cuña por arriba. En caso contrario, todo quedaría en agua de borrajas y se mantendría la tendencia bajista.


En cuanto a Euro Stoxx, ha vuelto a quedarse emparedado entre dos niveles muy claros: por abajo el soporte de los 3.500. Por arriba la resistencia de los 3.575, que se correspondía con el 61,8% de Fibonacci de la caída desde máximos de Mayo. El primer nivel que se rompa nos dará una clave para ver hacia dónde se dirige el índice a corto plazo.


Y, por último el Ibex. Vemos que hoy ha frenado su rebote en la resistencia de los 13.050, correspondientes a la ventana alcista del 25 de Marzo, y que quedó como soporte, pero que al ser roto, ha quedado como resistencia ahora. Deberemos fijarnos en este nivel por arriba y en los 12.563 como soporte por abajo. Si se rompiera por arriba, el primer objetivo estaría en los 13.232, correspondientes al 38,2% de Fibonacci de la caída desde los máximos de Mayo. Si se rompiera por abajo, el objetivo inicial estaría ya en los mínimos de Enero.


Por tanto, mucho ojo a las próximas sesiones. Los índices están en un momento crítico para decidir si inician un rebote de mayores consecuencias o si, por el contrario, se deciden a irse a mínimos anuales, con la consecuencia que esto tendría. Intentaremos seguir las señales que nos dejen en los próximos días, rompiendo niveles por arriba o por abajo.

Eso sí, si alguno dispone de una piedra Rosetta que pueda ayudarnos a descifrar el jeroglífico actual en el que están las bolsas, se agradecería bastante….

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Escrito por José Carlos Estévez García
Ingeniero de Telecomunicación y Máster en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Madrid. Consultor de profesión, analista técnico de devoción. Enamorado de los mercados bursátiles y de la Teoría de las Ondas de Elliott. Fundador de la web La Bolsa de Psico