Comprar fortaleza o comprar debilidad

Comprar fortaleza o comprar debilidad

Si te hago la pregunta así directamente, si tú eres de los que prefieren comprar fortaleza o comprar debilidad, es probable que tu respuesta si no te paras a pensar sea la primera.

Sin embargo, mi experiencia me dice que lo más probable sea lo segundo. Muchos de los inversores o especuladores basan sus entradas justo en lo segundo. Cuando alguien tiene una posición perdedora, lo que suele hacer es mantenerla cueste lo que cueste, incluso abriendo más posiciones promediando a la baja.

Pero si tienes una posición ganadora, es muy posible que estés buscando cualquier ocasión para cerrar la posición con unos beneficios, no sea que haya un giro y pierdas las ganancias. Incluso es posible que si el valor ha subido mucho pienses en abrir hasta cortos.

Voy a intentar ponerte ejemplos para tratar de hacerte ver que lo mejor es comprar fortaleza y no comprar debilidad. Y si tu posición se vuelve débil, lo mejor es cerrarla e intentar otra cosa. Como dice Warren Buffett:

Lo que debes hacer si estás dentro de un hoyo es dejar de cavar…

Vamos con ello…

Comprar fortaleza

La Bolsa de Psico es una web de análisis técnico. Por ello, cuando te hablo de comprar fortaleza no me refiero a que el balance de la empresa sea muy bueno o que las ventas sean sólidas. No, me refiero a que el gráfico nos diga que la tendencia es alcista y no haya ninguna señal válida de giro.

Es decir, que si vemos el gráfico de una acción que va haciendo secuencia de máximos y mínimos creciente, ese sería el valor que deberíamos comprar. Y si encima va haciendo máximo histórico tras máximo histórico, mejor que mejor.

Sin embargo, lo normal en estos casos es justo todo lo contrario. Cuando un valor ha mantenido una tendencia durante un tiempo, la mayoría suele pensar en vender si se está comprado o en abrir cortos si se está fuera. Al menos el pensamiento es ese: esta acción o este índice ha subido mucho y tiene que venir una corrección.

Pues bien, es posible que venga esa corrección. Pero es muy probable que esa corrección dé una opción de entrada larga mucho mejor que la opción de encontrar la corrección por el lado corto.

Vamos a ver unos ejemplos muy ilustrativos. Con la crisis del coronavirus, hemos visto caídas importantes entre febrero y marzo. Y se han producido en todos los activos. Tanto en los que tenían tendencia alcista como en los que tenían tendencia bajista.

Es probable que pienses que un valor que había subido mucho debería haber bajado más que uno que no había subido o que estaba cayendo. De ahí que pudieras pensar en abrir cortos en ese valor que más había subido y no en uno que no lo hubiera hecho. Pues te pongo tres ejemplos:

  • Iberdrola: estaba en clara tendencia alcista y en máximos históricos. Hizo un máximo en febrero en los 11,10 euros. Llegó la caída por el coronavirus y cayó hasta los 7,59 euros. Es decir, en menos de dos meses cayó un 31,5%. Una caída importante, pero, ¿suficiente para justificar el haber buscado los cortos? Pues bien, ahora mismo el valor ha cerrado hoy en los 11,27. Es decir, no sólo ha recuperado el valor previo sino que ha vuelto a hacer máximos históricos. Y la subida desde el mínimo de marzo supone una subida del 48,5%. Parece más rentable el lado largo en una tendencia alcista, ¿no? Pues es más probable que la gente estuviera fuera del valor o corto que pensara en aumentar posición o largos. Y todo ello sin ninguna señal de techo (veremos si se hace aquí o no en forma de un doble techo o falso nuevo máximo).
  • Cellnex: otro ejemplo de valor en tendencia alcista que estaba en máximo histórico en febrero. Allí se alcanzaron los 49,18 euros. Llegó la caída hasta un mínimo en los 33,40 euros. Es decir, una caída del 32%, muy similar a la de Iberdrola. Hoy ha cerrado en 57,06, es decir, nuevos máximos históricos muy por encima del máximo de febrero. La subida desde mínimos de marzo es del 71%. ¿De verdad no fue una oportunidad de compra mucho mejor que la posible opción de cortos (que habría que ver desde cuándo se estaba buscando? Desde luego, aquí tampoco tenemos ninguna señal de techo.
  • Nasdaq: vayamos con el caso más sangrante seguramente. Si hay un índice que ha mostrado fortaleza y tendencia alcista en los últimos años, ese ha sido el Nasdaq. Pues bien, el máximo en febrero estuvo en los 9.736. La caída provocada por el coronavirus llevó al índice a un mínimo en los 6.771. Es decir, una caída del 30,5%. Ayer cerró en los 10.952. Es decir, un 12,5% por encima del máximo de febrero y una subida del 62% desde los mínimos de marzo. Y sin embargo, lo normal es oír por ahí que se siguen buscando cortos en el Nasdaq. Como si no hubiera otro índice más débil donde intentarlo. Y poco se ha oído que se abrieran largos en los mínimos de marzo. Todo ello con la Reserva Federal dándole a la máquina de imprimir billetes y comprando todo lo comprable y más. Eso, desde luego, se refleja en el gráfico.

Evidentemente, me puedes decir que habrá valores o índices que presentaban tendencia alcista y en los que los cortos han sido buenos y no se ha recuperado lo perdido. Y seguro que los hay.

Por ejemplo, Amadeus. Un valor en tendencia alcista en los últimos años. Pero con una particularidad. Que había hecho un máximo en 2018 e iniciado una corrección y a principios de este año no logró superar ese máximo. De hecho, con la caída del coronavirus perdió la clavicular del doble techo y lo confirmó. Eso hizo que la caída desde el máximo de enero al mínimo de marzo fuera del 53%. Y que se haya hecho un máximo por debajo en mayo, con un rebote que es del 37,8% desde el mínimo de mayo al cierre de hoy. Pero aquí tenemos una señal de debilidad con ese doble techo. Por lo tanto se trataría de un caso en el que ya no tenemos la fortaleza. Al menos hasta que tengamos una nueva señal.

En todos estos casos, ¿qué hubiera pasado si hubieras seguido una estrategia de compras periódicas en ellos? Pues que tendrías ahora un rendimiento muy importante.

¿Y si hubieras seguido una estrategia de cortos para buscar un giro? Pues que ahora tendrías un agujero en tu cartera.

Pero es muy probable que sigas buscando los cortos en el Nasdaq, ¿verdad?

Comprar debilidad

Uno de los defectos más acusados que tenemos todos es mantener los valores con pérdidas. Ya recuperará nos decimos o mientras no vendamos no perdemos pensamos.

Incluso muchos lo que hacen es seguir una estrategia Martingala, promediando posiciones a la baja. Es decir, cuanto más cae el valor, más se compra, con lo que se tiene un precio promedio de compra cada vez más bajo.

En teoría, si la tendencia se revierte, al tener ese precio más bajo, será más fácil ganar dinero. Pero eso implica que si tu posibilidad de abrir más posiciones es menor que lo que dura la tendencia, al final las pérdidas pueden ser más que considerables.

Todo ello sin entrar en la pérdida del coste de oportunidad por estar en este valor y no en otros más fuertes.

El caso es que un valor en tendencia bajista, que es lo que significa debilidad, secuencia de máximos y mínimos decreciente, debería ser lo último que compraras. Por mucho que pienses que el precio está muy por debajo del valor real de la compañía.

Solo en el caso de que se viera una señal de fortaleza sería el momento de poder intentar entrar. Pero si estás dentro y el valor no para de caer, hay que hacer lo que dice Warren Buffett, no cavar más. Y entre las cosas que implican cavar más está el abrir más posiciones.

También puedes pensar que un valor que cae mucho va a dar rebotes muy suculentos e intentes cogerlos. O que ante una caída del mercado, van a caer menos que los que han subido mucho. Incluso que ante un giro del mercado van a rebotar mucho más que los que antes habían subido más.

Pues vamos a ver unos ejemplos también con la crisis del coronavirus para que te des cuenta de que los valores más débiles antes lo siguen siendo ahora:

  • Telefónica: la tendencia del valor desde 2015 es claramente bajista. Máximos y mínimos decrecientes de manual. Y encima con la caída del coronavirus se pierde el soporte crítico que no se perdía desde 2006. Bien, tenemos que el máximo de febrero estuvo en los 6,30 euros y el mínimo de marzo en los 3,38. Es decir, una caída del 46%, muy superior a la que hemos visto en los valores fuertes. Pero es que el cierre de hoy está en los 4,10. Con lo que desde los mínimos de marzo se ha subido un 21%. Y, evidentemente, no se ha llegado ni por asomo al máximo previo al coronavirus. Con lo que tenemos una caída mayor, un rebote menor y una tendencia bajista que continúa, sin señal aún de fortaleza.
  • Banco Sabadell: otro valor bajista desde 2007 que ha sido objetivo de muchos para intentar pillar el suelo o un rebote. Pues bien, en febrero hizo un máximo en los 0,87 euros (inferior al de enero, lo que demuestra a las claras la situación de debilidad previa incluso al coronavirus). El mínimo de marzo estuvo en los 0,25 euros. Es decir, una caída del 71%. Y desde el mínimo de marzo al cierre de hoy, en los 0,339, tenemos una subida del 35%. Tampoco aquí se ha recuperado toda la caída. Imagina que estuvieras promediando a la baja. Pues verías como la pérdida sería cada vez mayor.
  • Banco Santander: en este caso la tendencia bajista viene desde 2017, englobado en un lateral de más tiempo. Pues bien, en febrero el valor hizo un máximo en los 3,96 euros. El mínimo de marzo se hizo en 1,77 euros, con lo que tenemos una caída del 55%. El cierre hoy ha estado en los 2,19 euros, con lo que hay una subida desde mínimo de marzo del 24%. Por supuesto, tampoco se ha vuelto a los niveles de febrero previos a la caída del coronavirus.

Conclusiones

Con todos estos ejemplos, parece claro que un valor débil va a caer más que uno fuerte en caso de giro de mercado y que luego va a recuperar también menos, con lo que no tiene ningún sentido optar por una opción de intentar vender un valor fuerte y comprar uno débil.

Precisamente lo que habría que hacer sería todo lo contrario. Comprar un valor fuerte (y acumular mientras lo siga siendo) y vender un valor débil (y seguir vendiendo mientras siga la debilidad).

Compras periódicas en Nasdaq, Iberdrola o Cellnex en los últimos años te estarían proporcionando un rendimiento muy importante mientras que si estuvieras comprando Telefónica y acumulando cada vez más desde 2015, ahora estarías perdiendo un capital muy importante.

¿De verdad es tan importante operar todos los días intentando buscar los giros de mercado? ¿O intentar encontrar los techos o suelos?

¿No será mucho mejor identificar un valor fuerte y acumular de manera periódica mientras siga la fortaleza y no se vea una señal de debilidad?

Es que solo con esto, no hay ni que ser el más listo del mundo para descubrir cuándo se va a hacer un giro, un suelo o un techo (lo más probable es que en el mundo haya alguien más listo que tú), ni estar pendiente del mercado en todo momento.

Solo hay que identificar dónde hay que meter el dinero y ordeñar la vaca hasta que descubras una señal de debilidad (por ejemplo, como hemos visto en Amadeus). Y en ese momento, dependiendo del tipo de debilidad, se podrán abrir coberturas o cerrar posición.

Todo ello desde una perspectiva de inversión a largo plazo con tranquilidad y aprovechando las oportunidades a lo grande. Es mucho mejor aprovechar una ocasión durante mucho tiempo que aprovechar muchas ocasiones durante poco tiempo.

Pero ahora tú eliges. ¿Seguirás buscando los giros? ¿Seguirás intentando predecir el futuro, los techos o los suelos? Por ahí tenemos ejemplos muy sangrantes de búsqueda de cortos en el Nasdaq dentro de una de las tendencias alcistas más incontestables de la historia y con la Reserva Central comprando todo lo posible.

Evidentemente, eso no puede acabar bien. Pero es que en el momento que se vea una señal de debilidad (y una señal de debilidad no es una vela de un día, dentro de una tendencia tan exagerada de tanto tiempo), pues se podrá intentar vender. Pero ahí ya estaríamos vendiendo debilidad, no vendiendo fortaleza.

Lo que quiero que te quede claro es que lo que deberías hacer es justo comprar fortaleza y vender debilidad. Me dirás que es muy sencillo de decir y muy complicado de hacer. Pues más difícil es intentar encontrar los giros y el timing apropiado. Y es lo que la mayoría intenta hacer.

El cambio debe de ser de actitud. Y en muchos casos supondrá un largo camino a seguir. Pero si se acepta este premisa, los resultados deberían llegar.

Foto de David deHetre – Flickr Creative Commons

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Escrito por José Carlos Estévez García
Ingeniero de Telecomunicación y Máster en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Madrid. Consultor de profesión, analista técnico de devoción. Enamorado de los mercados bursátiles y de la Teoría de las Ondas de Elliott. Fundador de la web La Bolsa de Psico