Que viene el lobo

De todos es conocida la fábula del pastor y el lobo: un pastor se divertía asustando a sus vecinos con el grito de “Que viene el lobo”. Los vecinos, que eran muy buenos, todo hay que decirlo, salían corriendo hacia donde estaba el rebaño del pastor para ayudarle ante el ataque de los lobos, pero allí no se encontraban más que al pastor riéndose de ellos. Así varias veces. Hasta que una vez fue verdad todo, y los lobos atacaron al rebaño. El pastor volvió a gritar aquello de “que viene el lobo”. Pero nadie se creyó la historia después de tantos engaños y el lobo pudo comerse cuantas ovejas quiso.

Pues bien, en las bolsas hemos vivido algo parecido. Las malas noticias, procedentes de Estados Unidos principalmente, nos han ido dando la voz de alerta: “que viene el lobo”. Malos datos macroeconómicos, que nos dicen casi a las claras que la primera economía del mundo está en recesión, problemas de las entidades de crédito y banca por el efecto de las subprimes, complicaciones con las aseguradoras de bonos, etc, etc, etc.

Pero nosotros no hemos hecho como los vecinos del pastor. No hemos ido a ayudarle. Practicamente no nos hemos inmutado desde el principio. Sí, baja la bolsa, si, hay problemas en la economía americana, sí, hay entidades financieras con dificultades. Pero ya se arreglará. Todo es pasajero, y encima tenemos al ilusionista Bernanke para sacarnos del atolladero. Además, aún recordamos las palabras de S&P la semana pasada diciendo que lo peor de la crisis subprime ya había pasado.

Pues menos mal que lo peor había pasado, porque lo vivido este fin de semana ha sobrepasado todos los niveles de alerta. El propio Bernanke no hace mucho nos alertó de que venía el lobo y de que la crisis subprime todavía iba a darnos muchos sustos. Según sus palabras, varios de los bancos más pequeños tendrían que cerrar y otros muchos tendrían dificultades.

Sin embargo, lo que el viernes pasó con Bear Stearns (recordemos, era el QUINTO banco de inversión en Estados Unidos, no era la caja de ahorros de una aldea de 200 habitantes) encendió todas las alertas. Después de varios días de rumores que nos alertaban de que el banco tenía dificultades de liquidez (“¡que viene el lobo!”), el viernes tuvo que reconocer que era así (en sus palabras, debido a que por esos rumores, multitud de clientes habían retirado sus depósitos del banco), lo que hizo desplomar su cotización.

Pero lo de ayer fue aún peor. Con el apoyo de la FED, JP Morgan se hacía con el control de Bear Stearns al precio de ¡2 dólares por acción! Recordemos que el viernes, después del desplome, el valor cerró a 30 dólares, y que durante el mes de Febrero estaba rozando los 90 dólares por acción. Es decir, que el quinto banco de inversión de Estados Unidos se ha desmoronado en un día.

Y si esto le ha pasado al quinto banco de inversión de Estados Unidos, qué no le podrá pasar a otros muchos. Así, el sector bancario ha sido hoy un hervidero de rumores, y muchas entidades se han desplomado de manera severa. Por ejemplo, Lehman Brothers ha perdido un 19%, aunque ha llegado a perder un 43%.

La situación se ha complicado mucho. Ahora mismo hay mucho miedo a que todo esto se pueda reproducir en muchos más bancos, incluso europeos. Y si esto es así, nos podemos meter en una vorágine de consecuencias devastadoras.

Y todo esto se ha traducido en las bolsas. Empezando con las bolsas asiáticas esta noche y continuando con las europeas por la mañana. Las principales bolsas europeas han perdido todos los niveles críticos de soporte que habíamos señalado. Los mínimos de Enero se han dinamitado y han saltado por los aires.


Y menos mal que los americanos han podido sobreponerse y el Dow Jones ha cerrado en verde (aunque por poco, pero en verde), aunque principalmente ha sido por la subida de JP Morgan, al que la compra de Bear Stearns a precio de saldo le ha venido de perlas: ha subido un 10%. Pero es positivo que no haya roto los mínimos del 10 y 11 de Marzo. Aunque para que la cosa mejorara, debería romperse la directriz bajista desde finales de Febrero, y eso no se ha producido.


Esto ha hecho que los futuros del Euro Stoxx y del DAX, que cierran más tarde, se hayan podido recuperar, pero sin volver a los niveles de soporte señalados, pero dejándonos los dos sendos dojis que, como sabemos, son señal de indefinición y de que la caída puede frenarse.


¿Y el Ibex? Pues como siempre, llevando la contraria al resto. A pesar de caer con fuerza, se ha dejado un 2,81%, frente a las caídas de más del 3,5% del resto de índices europeos. Así, mientras estos índices han perdido los niveles de soporte críticos, el Ibex continúa muy por encima de ellos, y siguiendo su particular canal bajista desde finales de Enero. Por cierto, que ya está llegando a la parte baja, habrá que ver si se rebota allí o si se rompe y empezamos a bajar más en serio.


El cierre americano de hoy puede ayudarnos mañana a un intento de rebote. También la reunión de la FED y las medidas que tome el mago Benrnake pueden hacerlo, aunque ya sea por la tarde. Pero mientras no se vaya el miedo, mientras no veamos que otras entidades bancarias no tienen los mismos problemas de Bear Stearns, no será posible una recuperación. Por muchos trucos que nos haga Bernanke.

Por ello, no queremos ser catastrofistas. Esto no quiere decir que vayamos a tener un efecto dominó entre las distintas entidades bancarias, ni que tengamos un colapso en la economía americana (como ya algunos están empezando a afirmar si no se consigue detener esta escalada). Pero sí que la situación es muy seria y que no se puede tomar a la ligera.

Los lobos están aquí y han venido con hambre. Por ello, seguimos apelando a la precaución y a la cautela. Y eso que el Ibex es el que mejor se está comportando. Pero una de dos, o se opera en el ultracorto o es mejor no hacerlo, ya que cualquier posición que se deje abierta al cierre (ya sea corta o larga) puede ser destrozada en la apertura del día siguiente según se conozcan noticias en uno u otro sentido.

Por tanto, precaución y, si se quiere invertir a largo, es mejor esperar a que la situación se calme. Si, por el contrario, se invierte a corto, lo mejor es cerrar posiciones antes del cierre de los mercados, puesto que lo contrario se convierte en una ruleta.

Mucho ojo. Mucha cautela. Mucha precaución. Aprovechemos las oportunidades que tengamos, si es que operamos en el ultracorto, pero sabiendo que ahora mismo la mayoría de los índices son claramente bajistas. Que viene el lobo está claro, pero, por favor, que no nos coma a nosotros.

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Escrito por José Carlos Estévez García
Ingeniero de Telecomunicación y Máster en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Madrid. Consultor de profesión, analista técnico de devoción. Enamorado de los mercados bursátiles y de la Teoría de las Ondas de Elliott. Fundador de la web La Bolsa de Psico