| En 1994, el director Frank Darabont dirigió la película The Shawshank Redemption, traducida en España como Cadena Perpetua. Protagonizada por Tim Robbins y Morgan Freeman narra la historia del banquero Andy Dufresne (Tim Robbins) que es condenado a cadena perpetua por la muerte de su mujer y del amante de ésta, aunque él clama su inocencia.
Por esta condena es enviado a la prisión de Shawshank, donde pronto se hace amigo de varios presos, entre ellos Red (Morgan Freeman), aunque también tiene problemas con otros. Además, pronto por su condición de banquero se gana la confianza del capitán Byron Hadley (Clancy Brown) y del alcaide Norton (Bob Gunton), de tal modo que le lleva las cuentas al alcaide y las declaraciones de la renta a los guardias.
Dufraine logra hacer todo tipo de astucias para lograr ahorrar el pago de impuestos al alcaide, de tal modo que en un momento de la película, cuando se lo cuenta a Red y le dice como ha creado hasta un fantasma (con certificado de nacimiento, licencia para conducir y número de la seguridad social) para blanquear todo el dinero sucio que maneja el alcaide y que nadie pueda pillarle, le dice que lo gracioso es que estando fuera de prisión era un hombre honrado, recto como una flecha y que tuvo que entrar en prisión para convertirse en un criminal…
La cosa se complica cuando un delincuente de poca monta es enviado a la prisión y se hace amigo del grupo de Dufraine y les cuenta cómo conoció al verdadero asesino de la esposa de Dufraine en otra prisión. Cuando Dufraine se lo cuenta al alcaide, éste no solo no le ayuda en su petición de un nuevo juicio, sino que le envía a la celda de aislamiento y manda matar al nuevo preso para que no pueda decir nada y Dufraine siga con los chanchullos que le lleva al alcaide Norton.
Se trata de una gran película que hemos visto multitud de veces pero que no nos cansamos de volver a ver cada vez que la reponen en televisión. Verdaderamente recomendable. Pero hoy nos vamos a quedar con una frase de la película, que es la que hemos usado en el título del artículo y que es la que tiene puesta el alcaide Norton en el cuadro que tapa la caja fuerte donde guarda los libros que Dufraine le lleva con todas sus cuentas: «His Judgement Cometh and That Right Soon…», que podríamos traducir como «Su juicio se acerca, y es inminente…»
Esta frase no puede ser más apropiada para la situación actual en las bolsas. Después de varios días de caídas tras los máximos del día de Reyes, hemos llegado ya a un punto en el que parece que el juicio para aclarar el escenario es inminente. Y parece que el final de la actual corrección también lo es.
Aún no tenemos una clara señal de que este giro se vaya a producir ya mismo, tal vez todavía tengamos que esperar un día o dos, pero ya se han empezado a poner las primeras piedras. Y eso que hoy hemos vuelto a ver mínimos decrecientes en todos los índices de nuevo…
Vayamos con el análisis de los índices:
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