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La Dirección General de Tráfico continúa con su cruzada para intentar reducir el número de muertos en las carreteras españolas. Para ello, realiza continuas campañas apelando a la responsabilidad del conductor y haciendo especial hincapié en determinados aspectos: unas veces en el uso del cinturón de seguridad, otras en el evitar consumir alcohol cuando vas a conducir, otras más en respetar los límites de velocidad o la distancia de seguridad y la más reciente en pensar en los motoristas y actuar de tal modo que les respetemos.

Sin embargo, muchas de estas campañas serían totalmente innecesarias si los conductores cumpliéramos el código de circulación sin más y, sobre todo, si pensáramos un poco más en los demás. Y es que este debería ser uno de los puntos claves en la carretera, pero, sin embargo, es uno de los que más brilla por su ausencia.

Es común ver en las carreteras como un coche va detrás de un camión o de otro coche en una autopista con tres o cuatro carriles por el carril de la derecha y al intentar adelantar (poniendo el intermitente correspondiente, intermitente del que hablaremos con más detenimiento en otra ocasión, ya que es el gran olvidado por los conductores; o no lo usan y no señalizan sus maniobras o cuando lo utilizan se piensan que con ponerlo ya te da patente de corso para hacer la maniobra que quieras dando igual lo que hagan los que vienen por detrás o por tu lado), se encuentra con que el coche que le viene adelantando por el carril inmediatamente a su izquierda no le permite el adelantamiento aunque no tenga ningún otro coche por sus dos carriles de la izquierda. ¿Y no sería más fácil cambiar de carril y permitir al coche adelantar al camión facilitando en lo posible su maniobra? Porque, además, el código de circulación lo dice expresamente: “Se deberán facilitar las maniobras del resto de los vehículos en la medida de lo posible”. Es decir, que si viene un coche adelantándonos por la izquierda y no podemos cambiar de carril, intentaremos dacilitar su maniobra acelerando para adelantarle antes y que pueda adelantar él al camión sin tener que frenar o bien reduciendo nuestra marcha y facilitándole el adelantamiento.

Igual ocurre cuando alguien se quiere incorporar a la autopista por el carril de aceleración y nosotros vamos con nuestro coche por el carril de la derecha. El coche que se incorpora tiene un ceda el paso y nosotros tenemos preferencia. Pero debemos también pensar en él y facilitarle la maniobra en la medida de lo posible. Cambiando de carril si no viene nadie por él, aumentando la velocidad para pasar al coche que se va a incorporar y que entre en la autopista detrás de nosotros sin tener que frenar, o bien reduciendo ligeramente la velocidad para que pueda entrar delante de nosotros. Eso sí, no haremos ninguna maniobra que ponga en peligro ni a nosotros ni al resto de vehículos que vengan por la vía. Es decir, si no podemos reducir la marcha o acelerar para facilitar la maniobra del que se va a incorporar, ni podemos cambiarnos de carril, tendremos que seguir con nuestra marcha y que el que se vaya a incorporar ceda el paso convenientemente. Pero siempre pensando tanto en nosotros como en los demás.

Otra de las circunstancias comunes en las autopistas de tres o cuatro carriles es ver a un coche circulando por el segundo carril de la izquierda a una velocidad reducida (por ejemplo, 100 km/h) cuando por los carriles de la derecha no viene nadie. Ellos piensan que son muy prudentes y que van a una velocidad que no puede provocarles accidentes. Sin embargo, el código de circulación dice expresamente que en “calzadas con dos o más carriles para cada sentido de la marcha circularemos por el carril situado más a la derecha. Podemos utilizar el segundo carril en nuestro sentido (o los que tengamos más a la izquierda) cuando lo requieran las circunstancias del tráfico o de la vía sin entorpecer la marcha de otros vehículos que nos sigan”. Y es aquí cuando vemos que si un coche va por el segundo carril de la izquierda (de cuatro que tiene la autopista) cuando no lleva ningún coche por la derecha, está obstaculizando a los que vengan adelantando por ese carril (o a otros que vengan más deprisa y que vayan reglamentariamente por el carril de la derecha), ya que van a tener que hacer una maniobra de adelantamiento por el carril de la izquierda, lo que pude implicar un peligro si viene otro coche más veloz por dicho carril.

Por tanto, se trata tanto de cumplir con las normativas del código de circulación como de pensar un poco en los demás y no provocar situaciones de peligro por el mero hecho de pensar solo en nosotros. Pero en esto no inciden tanto las campañas de tráfico, seguramente porque es misión imposible que en este mundo en el que vivimos, pensemos un poco en los demás.

En lo que sí que la DGT ha puesto de relieve es en medidas que, viniendo expresadas en el código de circulación, no solemos cumplir. Por ejemplo, en viajes largos la obligatoriedad de parar cada 200 kilómetros o 2 horas durante un rato para descansar y seguir el viaje. Esta es una norma que muchas veces nos saltamos a la torera. De hecho, muchos pensamos que en este descanso, en lugar de venirnos bien para continuar conduciendo sin fatiga, lo que hace es hacer que perdamos la concentración que teníamos en la carretera y en el viaje. Sin embargo, nunca viene mal hacer un pequeño parón, aunque sea para echar gasolina, limpiar el parabrisas y comprar algo de picar y de beber para el resto del viaje (y, a pesar del precio de la gasolina o del gasóleo).

Pues bien, parece que las bolsas están haciendo caso a la DGT y siguen esta norma de parar cada 2 horas de viaje. Y es que el viaje de subida desde Marzo principalmente estaba siendo muy rápido y había que frenar en algún sitio.

Y vemos que el sitio donde las bolsas han frenado es un lugar perfectamente habilitado para ello. De hecho, han parado justo donde debían, ni más ni menos. El Dow Jones se ha parado en la resistencia de los entornos de los 13.150 y un poco más abajo del 61,8% de Fibonacci de la caída desde Octubre. Sin embargo, es interesante ver como hoy se ha frenado la caída en los 12.916 (50% de Fibonacci de dicha caída desde Octubre) y hemos cerrado por encima de los 12.962 (61,8% de Fibonacci de la caída desde Diciembre).


En cuanto al Euro Stoxx, vemos como la subida se frenó de raíz en los 3.853, que se corresponden con el 38,2% de Fibonacci de la caída desde Junio (seguimos viendo como Euro Stoxx es el índice que más retrasado va en su serie). Además, por encima está la importante resistencia de los 3.893 que puede frenar aún más la subida. Además, hoy nos encontramos con una pauta de Harami que, al formarse en una tendencia alcista, bien podría ser bajista y hacernos retroceder más antes de seguir subiendo, tal vez hasta buscar apoyo en la directriz alcista iniciada en Marzo. Pero esto debemos confirmarlo en las próximas sesiones.


En el gráfico de 30 minutos, podemos ver como parece estar formándose una cuña ascendente (recordemos que este tipo de figuras suele romperse por abajo y ser bajista) que al cierre de hoy la tenemos justo en la directriz de soporte de la cuña. Por tanto, habrá que estar atentos mañana para ver si se rompe esta cuña por abajo o si rebotamos para buscar la parte alta.


Y el Ibex se ha detenido justo en la parte alta del canal alcista iniciado en Enero. Era el sitio exacto para que se produjera la parada técnica, y ahora hay que ver si nos detenemos durante algún tiempo antes de restablecer la marcha o si, por el contrario, paramos un ratillo y seguimos subiendo. Recordemos que la DGT no recomienda esto, sino hacer una parada que nos permita descansar lo suficiente para seguir frescos durante nuestro viaje. Es decir, que si no nos tomamos un respiro ahora, el viaje de subida podría estar amenazado y cortarse de raíz en los 14.470 o algo más arriba.


Conviene seguir las recomendaciones de la DGT y parar ahora antes de continuar el viaje iniciado en los mínimos de Enero y Marzo, ya que, de continuar sin parar, llegaremos a cotas importantes fatigados y nuestra conducción se resentirá. Por ello no vendría mal un parón en las subidas para coger fuerzas más abajo.

Sin embargo, las bolsas son soberanas y harán lo que quieran, aunque vayan en contra de los mandamientos de la DGT. Claro, que luego vendrán los lamentos cuando veamos lo que ocurre en nuestro viaje.

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Escrito por José Carlos Estévez García
Ingeniero de Telecomunicación y Máster en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Madrid. Consultor de profesión, analista técnico de devoción. Enamorado de los mercados bursátiles y de la Teoría de las Ondas de Elliott. Fundador de la web La Bolsa de Psico