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En el capítulo anterior veíamos el tipo más frecuente de triángulos que se puede observar en cualquier gráfica de un producto cotizable, el triángulo contractivo de alternancia normal. En este capítulo abordaremos la descripción del otro tipo de triángulo contractivo, el triángulo contractivo de alternancia inversa.

Triángulos Contractivos de Alternancia Inversa

Una vez que nos salimos de los T.C. de alternancia normal y de los T. Neutrales de alternancia normal, la frecuencia de aparición del resto de tipos de triángulos baja drásticamente. Tanto es así que cuesta mucho encontrar ejemplos del resto de triángulos; no obstante, existen, y de vez en cuando sale alguno. Por tanto, es preciso conocerlos para que no nos despisten del todo cuando aparezcan.

Podemos decir que el triángulo contractivo de alternancia inversa es, en cuanto a prevalencia, el siguiente tipo más frecuente de triángulo tras los dos mencionados en el apartado anterior, pero desde luego, mucho menos que aquéllos dos.

Como hemos descrito en el capítulo inicial del curso, el triángulo contractivo de alternancia inversa se caracteriza porque sus ondas B y D guardan una relación inversa en tamaño respecto a lo esperado. Si en los de alternancia normal la onda B es mayor en precio que la D, en los de alternancia inversa la onda D es la mayor de las dos. El resto de características geométricas que afectan a las ondas impares NO CAMBIA. Esto quiere decir que para las ondas A, C y E resulta válido y aplicable todo lo que hemos comentado en el capítulo de triángulos contractivos de alternancia normal. Sin embargo, el cambio de tamaño en las ondas pares produce variaciones principalmente en dos aspectos muy importantes: el escape y la validación del triángulo. De modo que son esos dos apartados los que debemos considerar aparte y en detalle.

Un poco de Historia

Históricamente, en la teoría tradicional de ondas (la que descubrió Elliott y popularizó Prechter) solo existía un tipo de triángulos y una variante. Elliott tenía localizados triángulos contractivos de alternancia normal del subtipo restrictivo; es decir, los típicos triángulos convergentes en posiciones de onda 4 y onda B. Como variante, consideraba los ending diagonales, las Pautas Terminales (PT) que aparecen frecuentemente en posición de onda 5 u onda C, puesto que al fin y al cabo una PT es un triángulo aunque muy particular y especial (Elliott consideraba solo las de extensión de 1ª, que son las que forman la cuña).

Posteriormente, en los años 80 Neely empieza a localizar otro tipo de triángulos, y más importante, en otras posiciones. Es cuando aparecen los triángulos en posición de onda Y, onda Z, onda X, incluso en la última pata (onda E) de un triángulo de grado mayor… Sin embargo, los triángulos solo habían aumentado a dos tipos geométricos: los contractivos (los que ahora denominamos de alternancia normal, por entonces solo eran “los contractivos“) y los expansivos. No había todavía localizado ni estudiado triángulos neutrales de alternancia normal, y los de alternancia inversa estaban erróneamente etiquetados como “un tipo especial de triángulo contractivo donde la onda C es mayor que la A“. Y desde luego el fenómeno de alternancia inversa no estaba considerado de ningún modo.

En los años 90, Neely identifica nuevas pautas. Una de ellas son los triángulos contractivos de alternancia inversa. Se da cuenta de que, en algunos triángulos contractivos, las ondas B y D no guardan la relación habitual de tamaño decreciente, sino que sucede al revés. En estos triángulos especiales, las ondas impares reducen su tamaño respecto a la onda impar anterior a medida que avanza el tiempo, pero las ondas pares crecen de tamaño; es decir, las ondas impares convergen o se contraen, mientras que las ondas pares divergen o se expanden. De modo que a estos triángulos con alternancia inversa también los denomina EXpandidos-ConTRACTIVOS = Extractivos, y con esta nomenclatura los conocemos nosotros.

Actualmente Neely ha desechado el término, pero por economía del lenguaje no hay razón para no seguir llamándoles así.

Características Básicas del Triángulo Extractivo

Las características básicas de un triángulo extractivo son las siguientes (casi todas copiadas del capítulo anterior, puesto que al fin y al cabo son triángulos contractivos también):

  1. La onda A del triángulo debe ser siempre la onda más violenta y rápida.
  2. La onda B tiene que solapar en un rango de precios con la onda D. En este caso de los triángulos extractivos, no varía la condición básica de que B y D deben solapar, da igual que los tamaños estén invertidos.
  3. Las ondas B y D deben alternar lo máximo posible entre sí, tanto en precio como en duración, en estructura interna, en momentum, en severidad. Permanece la necesidad de que ambas ondas pares alternen entre sí.
  4. La onda B debe ser siempre al menos un 38,2% de la A en precio. Esto es importante, más aún que en el caso de los triángulos de alternancia normal. ¿Por qué? Porque no es infrecuente en estos triángulos que la onda B sea la más pequeña de todo el triángulo, incluso más que la E. Debemos asegurarnos de que la onda B retrocede al menos ese 38,2% a la A. Si no lo hace, NO ES UN TRIÁNGULO, o por lo menos no es el que nosotros estábamos considerando.
  5. La onda C debe durar siempre tanto o más que la onda A.
  6. La onda D es siempre mayor en precio que la onda C. Esto parece ser una característica observada en todos los extractivos, a pesar de que teóricamente podría haber situaciones geométricas (depende de los tamaños de A, B, C y D) en las que D no llegase a sobrepasar el origen de C. Pero en la práctica, no se ha observado ningún caso.
  7. Al menos 3 de las ondas del triángulo deben retroceder más de un 50% a la onda inmediatamente anterior (es decir, la C a la B, la E a la D, etc.). Por lo tanto, se permite solo un caso, dentro de los 4 retrocesos internos posibles, que no retroceda al menos un 50%. Esta condición es también muy importante que la verifiquemos. Frecuentemente, la onda B no retrocederá más del 50% a la onda A; por lo tanto, debemos exigir que el resto de ondas (C, D y E) sí que lo hagan con su respectiva pata anterior. Especialmente la pata E.
  8. El escape de un triángulo contractivo producirá siempre un nuevo máximo o un nuevo mínimo (dependiendo del sentido del escape) por encima o por debajo del punto más extremo del triángulo.

Debido a la alternancia inversa entre B y D, la canalización más habitual en estos triángulos es por A-E y B-D, dejando siempre la C fuera de las directrices. La directriz principal sigue siendo B-D. Las dos directrices suelen ser paralelas o ligeramente divergentes, al contrario que en los T. Contractivos normales.

Esquema de un triángulo extractivo típico, de escape bajista. Canalización divergente.

Esquema de un triángulo extractivo típico, en este caso de escape bajista. Canalización divergente. A>C>E, pero B<D. La onda B aquí es la más pequeña del triángulo; aun así debe retroceder un 38,2% a la A como mínimo.

Una vez que hemos verificado que lo anterior se cumple en nuestro triángulo extractivo, vamos a ver las características diferenciadoras con respecto al resto de contractivos: el escape y la validación.

Escape de un Triángulo Extractivo

Dentro de los triángulos extractivos no hay una subdivisión en subtipos geométricos como la de los contractivos normales. ¿Por qué? Pues porque como la onda D siempre es mayor que la C, lo que sería el tipo “irregular” no se diferenciaría del “running” en nada. Y en realidad tampoco vamos a encontrar triángulos extractivos donde la onda B sea mayor que la A, porque seguramente la corrección running que producirían sería de tal magnitud que el avance de la corrección sería mayor que la onda anterior al triángulo, lo cual invalidaría el recuento (solo hay que imaginárselo) y sería otra cosa. Lo que nos vamos a encontrar es que la onda B es más pequeña que la A, mientras que la onda D será más grande que la C (lo cual, como se ve, es una buena alternancia entre B y D, de por sí).

La aparición de un triángulo extractivo como onda B u onda 4 (es decir, que sea un triángulo restrictivo) es extremadamente infrecuente. Tanto es así que los pocos ejemplos que tengo ahora mismo localizados en el Ibex son todos del tipo no-restrictivo. Su aparición más convencional es como onda X. Y esto es lógico, debido a que la especial geometría de estos triángulos hace que actúen a modo de “boomerang”, captando el retroceso de la cotización pero inmediatamente “lanzándola” de nuevo en la dirección de la tendencia. Con lo cual, los hace ideales para su papel como onda X.

Lo principal que debemos recordar respecto al escape de un triángulo extractivo en posición no-restrictiva (recordemos: onda X, onda Y, onda Z, onda 5 de una PT, onda E de un triángulo, onda C de ciertos triángulos especiales) es que el escape estará ACELERADO respecto al escape habitual de un triángulo contractivo. Esto no significa que vaya a llegar más lejos de lo que lo habría hecho con un triángulo contractivo, sino que sobre todo en las primeras fases, el precio viaja más rápido escapando del triángulo. Seguramente luego se frenará bastante, pero al principio estará lanzado. La explicación es lógica: tiene que intentar romper la línea B-D cuanto antes, y esta directriz estará casi siempre muy inclinada en el sentido de la tendencia previa. Si no se acelerase, tardaría mucho en alcanzarla y no podría validar el triángulo (cosa, que, como veremos en el siguiente apartado, a veces puede ocurrir).

A esto ayuda la geometría de las ondas B y D, porque lo más habitual es que la onda que hace el máximo/mínimo del triángulo sea la A (no la C, o la E), y que desde ese extremo el triángulo lleve la cotización en sentido contrario cada vez más rápido. En muchas ocasiones, la onda D hará un mínimo/máximo por debajo del origen de la onda A.

La particular forma y tamaño de las ondas B y D nos puede llevar a geometrías tan extraña como ésta, donde el máximo lo hace A, pero D hace incluso un mínimo por debajo del origen del triángulo, lo cual "lanza" la cotización con el escape hacia abajo.

La particular forma y tamaño de las ondas B y D nos puede llevar a geometrías tan extrañas como ésta, donde el máximo lo hace A, pero D hace incluso un mínimo por debajo del origen del triángulo, lo cual “lanza” aún más la cotización con el escape hacia abajo.

En los triángulos extractivos en posición restrictiva (onda B u onda 4), el precio también estará acelerado al principio del escape. Sin embargo, el objetivo del escape será mucho menos lejano que en los triángulos contractivos normales. Gráficamente, podemos idealizar que esto es debido a que el precio no “coge fuerza” comprimiéndose durante la duración del triángulo como en los T. Contractivos normales, sino que va descargando esa fuerza ya antes de hacer el escape, durante la onda D, y por tanto no va a llegar tan lejos. Neely no ha dado una estimación para calcular el objetivo de un triángulo extractivo restrictivo, por lo que no tenemos referencia concreta, pero sí que podemos tomar los mínimos de los triángulos contractivos normales como objetivo probable: 75% de la pata más grande del triángulo, ya sea la A o la D (solo puede ser una de estas dos).

Validación del Triángulo Extractivo

En los triángulos contractivos normales veíamos que para validar el triángulo se exigían 2 condiciones, más 2 adicionales en el caso de los triángulos restrictivos. Esas 2 condiciones eran romper la B-D en menos tiempo que duró la onda E y hacer un nuevo extremo por encima o por debajo (según fuera el escape alcista o bajista) del origen de la onda A u origen del triángulo.

Esas condiciones no son directamente importables para los triángulos extractivos. De hecho, como se ve en el apartado anterior, puede haber extractivos donde la onda D ya de por sí queda por debajo o por encima del origen del triángulo, y por tanto una de las dos condiciones anteriores de validación carece de sentido.

Entonces, lo que le vamos a pedir a un triángulo extractivo es lo siguiente:

  • Condición 1: el nivel de finalización máximo/mínimo de la onda D debe alcanzarse con el escape en menos tiempo que duró la onda E.
  • Condición 2: la directriz B-D debe romperse o perforarse en igual o menos tiempo que duró la onda E.
  • Condición 3: el escape del triángulo debe hacer un nuevo máximo o mínimo exterior a cualquier punto del triángulo. En el caso de que la onda D haya superado ya ese extremo, no se aplica esta condición, pues ya se cumple “de oficio”.

De las 3 condiciones anteriores, solo la primera es insoslayable. Existen casos en los que la directriz B-D estará TAN INCLINADA que al precio le es imposible llegar a romper la B-D con tiempo suficiente. En tales casos está permitido que la B-D no se rompa a tiempo, siempre que veamos que se ha cumplido la condición 1 y que el escape tiene más momentum, más rapidez y fuerza, que la propia onda D. Es decir: tenemos que ver una “voluntad” real del precio por alcanzar la B-D y romperla, y que si no lo hace a tiempo sea porque la geometría es muy adversa para conseguirlo.

En el ejemplo siguiente, vemos un caso real en el Ibex, donde tras una combinación W, el precio retrocede para hacer una X en triángulo extractivo. Lo más normal es que pensemos que tras esa onda C, la caída da comienzo a una nueva onda, pero no es así. Hay que estar muy atentos al desarrollo real de cada pata. El principal despiste que nos puede provocar estos triángulos es pensar que la onda D es el comienzo de una nueva onda, debido a su tamaño y momentum. Que tomemos la onda D por una nueva onda A, y que por tanto al acabar y empezar la onda E (que tomaríamos por “B”) se esté desarrollando una plana, o al menos algún tipo de onda lateral. Nada más lejos de la realidad: si la onda D parece potente, el escape posterior lo es aún más. Aquí ni siquiera se ve, porque fue un gap enorme que, por supuesto, rompió la B-D a tiempo, hizo un nuevo extremo al triángulo y continuó muy por debajo para hacer la Y.

Ejemplo de onda X en triángulo extractivo.

Ejemplo de onda X en triángulo extractivo.

Debemos observar con mucho detalle las ondas A, B y C, medir tiempos, retrocesos, comprobar donde empiezan y terminan realmente con el momentum de cada onda, y sobre todo, llevar un recuento de grado mayor que nos avise de qué posición está ocupando la pauta.

Por último, recordemos que si tras un triángulo Y o Z viniese una onda (X) de grado mayor, siendo el triángulo Y o Z el final de una (W) o (Y) de grado mayor, esa (X) no tiene necesidad de validar el triángulo, por lo que los criterios anteriores podrían cumplirse o no, y aun así ser válido el recuento.

Comportamiento y relación de las subondas del Triángulo Extractivo

Aparte de las claves que ya dimos para los triángulos contractivos normales (que también son aplicables en su mayoría aquí, puesto que un triángulo extractivo sigue siendo un contractivo también), podemos entresacar algunos detalles adicionales:

  • La onda B tiende a ser la más pequeña del lote. Raro será el caso en que supere el 50% de retroceso sobre la onda A. Sin embargo, si tras una onda A violenta y potente vemos una posible onda B que no retrocede más del 38,2%, habrá que tener la posibilidad de un extractivo en mente, y vigilar la onda D en cuanto a su tamaño y momentum. Y no confundir la onda C con todo lo que queda del triángulo. La posibilidad de un extractivo aumenta cuanto más pequeña es la onda B, por la alternancia entre B y D.
  • Al contrario que en los triángulos contractivos de alternancia normal, la onda D suele ser la más compleja de las 5 ondas. Si no lo es, lo seguirá siendo la onda C.
  • No es extraño tampoco que la onda C sea muy pequeña con respecto a la A. Se han observado tamaños del 38,2% de la onda A e incluso inferiores.
  • Será muy normal que no seamos capaces de ver la pauta completa hasta que ya ha pasado, muchos de éstos extractivos lamentablemente nos van a despistar hasta que terminen, pero sí que quizá podamos identificar el punto real de comienzo del escape del triángulo a tiempo. Pudiendo explicar el comportamiento en triángulo extractivo hasta ahí, podremos darlo por bueno, hacer el recuento real desde entonces y prever el comportamiento esperado.
Ejemplo de triángulo extractivo en TF1'. Por momentum sabemos que es en E donde comienza realmente la caída (no hay más que verla). El triángulo extractivo es la pauta que explica lo que ocurre hasta ese punto.

Ejemplo de triángulo extractivo en TF1′. Por momentum sabemos que es en E donde comienza realmente la caída (no hay más que verla). El triángulo extractivo es la pauta que explica lo que ocurre hasta ese punto. Tenemos una C muy pequeña y una E minúscula. Sólo la A es más grande que B y D. Obsérvese el “efecto boomerang” que provoca este tipo de pauta.

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Escrito por Doctor Triángulo